Solo 11 de cada 100 conductores tienen un control emocional correcto

MADRID, 24 de Agosto de 2012.

Solo siete de cada cien conductores mantienen un control emocional correcto y equilibrado a lo largo de su  recorrido. Esa es una de las principales conclusiones del estudio Zen Driving, desarrollado por Prevensis y patrocinado por Unespa en el II Premio de Seguridad Vial.

A  lo largo de más de un año, Prevensis ha medido el impacto real de las emociones en los conductores, su  nivel de activación bajo situaciones de estrés y los elementos que reducen su atención y, por tanto, inciden en su riesgo de sufrir un accidente.

El estudio ha medido el impacto real de las principales distracciones al volante y entre los factores que más afectan a esa alteración se encuentran una conversación intensa por el móvil, que incrementa el riesgo de sufrir un accidente en un 41%, un altercado con otro conductor (37%) o una conversación tensa con su acompañante (26%)

Estos resultados se han objetivado tras analizar la conducción, en prueba real, de más de mil personas en doce ciudades españolas con un método de medición similar al utilizado por el ejército de EEUU para entrenar a sus pilotos, o al empleado por los deportistas de élite para controlar sus emociones.

Como se ha señalado, los resultados reflejan  que el control emocional de la población sólo es correcto en un nivel del 11,3 %, siendo bajo o inestable en un 71,9%, y nulo en un 16,8 %. El perfil común más positivo sería el de hombre casado de entre 37 y 50 años, aunque durante el estudio queda patente que el control emocional alcanza la verdadera plenitud a partir de los 55 años. El perfil común negativo sería el del soltero menor de 32 años, destacando que los más impulsivos son los jóvenes varones de menos de 25 años.

De las conclusiones del citado estudio también es posible establecer un “ranking del enfado”. Lo que más altera al conductor por este orden es tener un vehículo por detrás muy pegado, los atascos, la prisa por llegar a un destino, los vehículos que intentan colarse en una retención o en una incorporación, los que circulan a una velocidad que se considera lenta y los que no facilitan las incorporaciones o los cambios de carril. Todos estos sucesos reales han podido ser medidos en el estudio realizado por Prevensis que constata que, además de presentar una respuesta fisiológica agresiva, estos conductores multiplican por 2,5 el  número de sanciones y aumentan el número de partes en un 30%.

El estudio, finalmente, indica una serie de pautas y técnicas probadas que ayudan a la gente a una conducción más tranquila y segura que varían y deben adaptarse a la personalidad de cada conductor que se denomina ‘zen driving’.

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