La crisis al volante: de lo económico a lo psicológico

MADRID, 2 de Junio de 2009.
reportajejunio2009

Las personas hemos integrado a nuestra vida, y por lo tanto también a nuestra conducción, la crisis de un modo u otro. Hemos cambiado los hábitos de conducta al volante y reducido los gastos en el uso y mantenimiento del vehículo, del mismo modo que hemos revisado el resto de consumos.

Pero cómo se pasa de una crisis económica a una crisis de salud en la conducción. Algunas de las respuestas las podemos encontrar en los estudios sobre Salud Vial, realizados por Attitudes con motivo de la séptima edición de las Jornadas de Reflexión.

La pregunta que surgió alrededor del estudio fue ¿puede existir un problema que impida que los sujetos tengan un locus de control adecuado, que deteriore la imagen de sí mismo, que determine un bajo nivel de asertividad y de autoestima? La respuesta no podía ser otra que afirmativa. Cuando sufrirnos determinadas patologías severas o bien otras más comunes, y en estados leves, como el estrés y la depresión, el comportamiento no es ni puede ser el más adecuado en la vida y en el tráfico.

El estrés y la depresión al volante

Alguno de los resultados del citado estudio de Attitudes indicaban que el 77% de los conductores españoles conduce bajo estado de estrés y otro 22% más con depresión. Además, el 46% de los conductores reconocen que su conducción se vio perjudicada en estos casos. Se le suma otro factor, y es que los conductores en nuestro país dejan de conducir antes por molestias físicas que por molestias psicológicas; ya que no se les concede el mismo valor.

El estrés modula en buena medida la forma de conducir de las personas y es la causa de un número considerable de accidentes. Puede tener efectos negativos en el conductor generando mayores niveles de hostilidad, de agresividad y de comportamientos competitivos y provocadores, mayor impaciencia y mayor tendencia a aumentar la velocidad y saltarse las señales y normas de tráfico, menor capacidad de anticipación y valoración del riesgo, menor concentración, y mayor tendencia a tomar decisiones arriesgadas y cometer imprudencias, sin olvidar el efecto negativo que tiene el uso incontrolado de fármacos, alcohol u otras sustancias que se pueden utilizar para reducir la ansiedad

Conducimos de diferente forma

Pero en la actual situación de crisis no solamente nos mostramos más irritables, agresivos, distraídos o preocupados al volante sino que en los últimos meses se han observado las siguientes situaciones y factores: el 37,5% de los conductores realiza una conducción más económica ante los efectos de la crisis; se retrasan las visitas al taller, y la mitad de los conductores conducen con miedo a ser multados. Han bajado las matriculaciones en las autoescuelas, se usa menos el vehículo privado y más el transporte público, se echa menos combustible o se intenta una conducción más sostenible para gastar menos.

Esos son algunos de los datos de un reciente estudio promovido por la Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL) y la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), el cual también indica que el 30% de los sujetos de su investigación reconocen que los nervios, la distracción o la agresividad provocados por la crisis se están reflejando en la forma de conducir de las personas. Y el 9% admite que su actitud frente al volante también se ha visto influenciada por la crisis. El descenso en las ventas de nuevos vehículos también se refleja en este estudio: uno de cada tres conductores españoles reconoce haber aplazado la compra de un coche.

No en vano, el Director General de Tráfico, Pere Navarro declaró hace unos meses que ‘’la preocupación por la situación económica afecta a la atención y concentración que exige la conducción’. Navarro reforzó su testimonio con la comparación de las estadísticas de mortalidad del pasado mes de octubre -periodo en el que la ‘crisis’ alcanzó gran nivel mediático- respecto al mes de septiembre; donde se creció en una víctima mortal más por día.

La rutina diaria de los conductores se ha visto afectada también por la coyuntura económica. Y nos deja estadísticas como que el 28% de los encuestados afirma que la crisis ha influido en los hábitos de utilización de su vehículo y que un 27% viaja menos veces en su transporte particular.

Como contrapartida ha incrementado el número de usuarios del transporte público, con una tasa del 19 % que afirma hacer un mayor uso o agruparse con otros para realizar viajes habituales como los desplazamientos al trabajo. Los grupos más permeables a estos cambios son los menores de 29  años y las mujeres.

La crisis también ha afectado a la contratación de seguros de automóvil. Según este informe, dos de cada diez conductores ha modificado por este motivo el seguro de su coche. Entre aquellos que lo hicieron, dos tercios han cambiado de compañía aseguradora. En este punto, las mujeres reconocen en mayor medida haber llevado a cabo esta medida en los últimos meses.

La crisis ha tenido también una clara incidencia de la en el sector de las autoescuelas. Así, la actividad económica relacionada con el sector de las autoescuelas ha experimentado en los últimos meses un significativo retroceso. Así se desprende del último estudio sectorial realizado por la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) que pone de manifiesto que el número de matriculaciones para la obtención del carnet de conducir se ha reducido en el último semestre un 56%. Asimismo, el informe destaca que el porcentaje de alumnos que solicitan clases prácticas ha disminuido un 58%. Finalmente, otro de los aspectos que son determinantes a la hora de analizar el impacto de la crisis en el sector, es la cifra de abandonos o de aplazamientos de los estudios para la obtención del permiso de conducir, que se ha incrementado en un 39%.

Recursos para una conducción económica y sostenible

En la disyuntiva actual, muchos conductores han tomado conciencia de que su manera de conducir repercute de forma considerable en el consumo de su automóvil, ocasionando un mayor gasto en combustible, así como un envejecimiento prematuro del vehículo. Siguiendo unas sencillas pautas podemos economizar nuestra conducción. Bajo esta premisa existe una corriente denominada ‘ecodriving’ que sugiere medidas para llevar a cabo una conducción más económica y ecológica:

– Circular entre 2000 y 2500 revoluciones por minuto en coches de gasolina, y de 1500 a 2000 si  se trata de un diesel. Actualmente los coches, dotados de inyección y gestión electrónica, circulan cómodamente bajo estos parámetros y la mecánica no sufre.

– Anticiparse evitando acelerones y frenazos. Como ejemplo, levantar el pie del acelerador al percibir que un semáforo cambia a rojo dejando que el coche llegue con su propia inercia, jugando con el freno y el cambio de marchas para detenerlo adecuadamente.

– Mantener una distancia de seguridad adecuada permite circular a una velocidad regular.

– Levantar el pie del acelerador y aprovechar la inercia, utilizando el cambio y el pedal del freno para efectuar pequeñas correcciones y ajustar la velocidad mientras bajamos pendientes. Nunca dejar el cambio de marchas en punto muerto. No sólo es peligroso sino que el coche consume más.

– Subir pendientes con la marcha más larga posible, pisando el pedal del acelerador lo justo para mantener la velocidad. Los cambios de marcha hay que realizarlos a un régimen de revoluciones más alto que rodando en plano.

– Ante las curvas en lugar de frenar, nos anticiparnos a ella y dejamos que el vehículo vaya perdiendo velocidad, corrigiendo con el cambio y el pedal de freno, de modo que al llegar a la curva estemos a la velocidad adecuada.

– Si nos encontramos en situaciones con densidad elevada de tránsito debemos rodar en la marcha más larga posible evitando los acelerones y frenazos.

– Mantener el automóvil en buen estado, efectuando los mantenimientos necesarios. Así el coche trabajará bajo los parámetros adecuados y se evitaran riesgos innecesarios.

– No conducir con el aire acondicionado y las ventas abiertas ya que incrementa los consumos.

La ventaja principal de la conducción económica, además de ahorrar dinero, es que gracias a estas técnicas se contribuye rebajar la contaminación tanto ambiental como acústica, reduciendo al menos en un 15% las emisiones de CO2 a la atmósfera. Al estar estas emisiones relacionadas con el consumo de gasolina o gasóleo si disminuimos este consumo conseguiremos limitar en parte la contaminación.

Información: www.ecodriving-online.eu, www.fesvial.es y www.dgt.es

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