La seguridad vial en los programas de Responsabilidad Social Corporativa

MADRID, 2 de Marzo de 2009.
reportajemarzo2009

Los accidentes ‘in itinere’ tienen una importante repercusión económica y social en el seno de las empresas. En el marco de las políticas de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), las empresas tienen ahora la posibilidad de realizar programas de seguridad vial con el objetivo de reducir el número de víctimas en carreteras.
El compromiso social y el afán de servicio a la comunidad son aspectos plenamente asumidos por buena parte de las empresas españolas en la actualidad. Sin embargo, la siniestralidad vial que se produce en nuestro país no suele ser uno de los problemas sociales a los que las empresas presten más atención en sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa, a pesar de que las estadísticas se empeñan en demostrar la incidencia que los accidentes de tráfico tienen en su viabilidad como proyecto empresarial.

Los accidentes ‘in itinere’
El 41% de los accidentes mortales de las empresas corresponden a accidentes ‘in itinere’, en el camino de casa al trabajo, o durante el desempeño de la actividad laboral. Y es que en España, a diferencia de oros países, la legislación considera como accidentes laborales los que se producen en este tipo de desplazamientos.

Según datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, referentes a la accidentalidad laboral, en el año 2007 se produjeron en España un total de 924.981 accidentes laborales. De ellos, 97.086 se ocasionaron ‘in itinere’, siendo 94.885 de carácter leve, 1.860 de carácter grave y 341 de carácter mortal (826 en el conjunto de accidentes mortales).

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC)
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es la forma de conducir los negocios de las empresas, que se caracteriza por tener en cuenta los impactos que todos los aspectos de sus actividades generan sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y sobre la sociedad en general. Ello implica el cumplimiento obligatorio de la legislación nacional e internacional en el  ámbito social, laboral, medioambiental y de  Derechos Humanos, así como cualquier otra acción voluntaria que la empresa quiera emprender para mejorar la calidad de vida de sus empleados, las comunidades en las que opera y de la sociedad en su conjunto. (Definición del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa).

Las empresas han comenzado a adoptar la RSC no sólo como resultado de presiones de los consumidores, los proveedores, la comunidad, las organizaciones de activistas, los inversionistas, etc.; la RSC es también una actividad estratégica adicional en la competencia comercial. La empresa desempeña un papel muy importante en la vida de las personas no sólo como generadora de empleo y de riqueza, sino como agente de desarrollo en las comunidades en la que están insertas. Las grandes empresas son conscientes de ello y aprovechan las expectativas que genera la RSC para obtener ventajas competitivas (Wikipedia).

La RSC es un concepto transversal, es decir, que afecta a distintos ámbitos de gestión de la empresa. Por tanto, las actividades desarrolladas en el marco de la RSC han de estar vinculadas a la actividad básica de la empresa, tener una vocación de permanencia e implicar un compromiso de la alta dirección.

Según el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, sus ámbitos naturales de actuación son: los Derechos Humanos, los Derechos Laborales, el Medioambiente, la Protección del consumidor, la Lucha contra la corrupción y la Salud, ámbito éste donde  las empresas tienen la obligación de garantizar un entorno de trabajo saludable lo que implica la prevención de enfermedades y accidentes, entre ellos los accidentes de tráfico ‘in itinere’, en el camino de casa al trabajo, o durante el desempeño de la actividad laboral.

Es en ese contexto, en el que las empresas pueden desarrollar sus programas de seguridad vial entre sus empleados y colaboradores, como una acción más de RSC.

La seguridad vial en las empresas
En noviembre de 2008, la Fundación José Pons y el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA), con la colaboración de Europcar y Ponle Freno, celebraron en Madrid la primera edición de la Jornada “Seguridad Vial en el marco de la Responsabilidad Social Corporativa”. Una iniciativa que nació para concienciar a la sociedad civil y promover el compromiso de las empresas en el desarrollo de políticas de RSC que contribuyan a mejorar la seguridad vial para reducir al máximo el número de víctimas en carreteras.

En el marco de dicha jornada, el director general de CEA, Rafael Fernández-Chillón, presentó la guía para empresas y corporaciones titulada “La seguridad vial en el marco de la Responsabilidad Social Corporativa” que, junto a la Universidad de Alcalá, ha sido elaborada para orientar a las empresas en cómo elaborar programas de RSC con este enfoque. Para CEA es necesario que desde el ámbito privado, las empresas se impliquen en hacer un retorno hacia la sociedad en la mejora de la seguridad vial contribuyendo, de esta manera, a reducir la siniestralidad en nuestras carreteras. Con la elaboración y difusión de esta guía, CEA busca el compromiso real de la sociedad civil y de las organizaciones empresariales ante la seguridad vial, y dota a todos los agentes sociales de un método sencillo para resolver uno de los problemas más relevantes de la sociedad actual. El objetivo de esta guía es servir de marco para la implantación efectiva de la Seguridad Vial en el seno de la Responsabilidad Social Corporativa. Se trata de un marco de aplicación voluntaria en cualquier organización empresarial, independientemente del sector donde desarrolle su actividad, siguiendo la misma filosofía de calidad y de control por la calidad que se podría encontrar en las normas EN-ISO de certificación.

La Jornada “Seguridad Vial en el marco de la Responsabilidad Social Corporativa” contó igualmente con la presencia del Director General de Tráfico, Pere Navarro, quien destacó que la seguridad vial debería incluirse en los programas de RSC de las empresas igual que en su día lo hicieron la calidad, el medioambiente y la prevención de riesgos laborales. En este sentido, planteó la posibilidad de que alguna entidad certificadora crease, en el futuro, una certificación específica para empresas responsables en materia de seguridad vial.

También participaron Mariano Ballesteros, director general de recursos humanos y asesoría jurídica de Europcar, quien destacó que la inclusión de iniciativas de seguridad vial dentro de los programas de RSC en las empresas es doblemente beneficioso para ellas, tanto por la reducción de los costes que suponen para la empresa los accidentes de tráfico, como por la reducción de la siniestralidad laboral.

Cerró la jornada Emiliano Moreno, director técnico de la Cátedra de Seguridad Vial de la Universidad de Alcalá quien insistió en que estas iniciativas deben responder a un plan estratégico global cuya viabilidad no dependa, año tras año, de sus resultados a corto plazo. La sostenibilidad de estas estrategias depende de la implicación de la alta dirección de las empresas, y como cualquier otra estrategia empresarial debe contar con objetivos medibles y cuantificables a medio y largo plazo, un cuadro de control que garantice su cumplimiento y con los recursos humanos y económicos necesarios para garantizar su continuidad en el tiempo.

En línea con lo anterior, para el Centro de Experimentación y Seguridad Vial Mapfre (CESVIMAP), las actuaciones de las empresas en materia de  prevención vial para sus trabajadores, debería ser independiente del plan de seguridad vial que deben tener para los conductores profesionales o ‘en misión’, es decir, cuando realizan encargos o gestiones para la empresa en horario laboral.

CEVISMAP considera que el coste económico y social de los accidentes de tráfico ‘in itinere’ es inmenso y trascendente, por lo que hay que aportar la energía y los medios suficientes para atajarlo. Y apunta algunos ejemplos que podrían desarrollarse en el seno de las empresas para demostrar que cada vez hay una mayor sensibilización en este campo, como la realización de jornadas formativas de carácter periódico, que sirvan como recordatorio de las distintas medidas que hemos de adoptar para evitar los daños ocasionados por los accidentes ‘in itínere’.

Aparte de este tipo de actividades, en las que debería participar toda la plantilla, para el centro de Mapfre especializado en la investigación sobre el automóvil,  la empresa puede poner en marcha iniciativas que le competen, como promover acciones en las que se limite el número de desplazamientos por día (comedor en la empresa o jornadas continuas), así como la posibilidad y facilidad para utilizar servicios de transporte comunes, que reduzcan el número de vehículos, descendiendo también las aglomeraciones y, por tanto, el riesgo.

Es fundamental también que la empresa considere en firme este riesgo y lo tenga en cuenta como uno más a evaluar dentro de su plan de prevención, atendiendo igualmente a él en las planificaciones periódicas de acción preventiva. Las empresas, las mutuas y las entidades públicas de prevención social soportan largos periodos de bajas, que llegan a dilatarse excesivamente en el tiempo.

Pero para CESVIMAP, los organismos públicos y privados con competencias en la materia, podrían legislar, promover y analizar la ocurrencia e incidencia de los accidentes’ in itínere’ para mitigar o eliminar esta lacra de la sociedad. Su campo de actuación abarca numerosos frentes, dado que tiene incidencia en las infraestructuras viales (trayectos alternativos, señalización adecuada, sistemas de contención, puntos negros…), análisis estadístico de los sucesos, planes de estudio, que deben contemplar la materia de seguridad vial y prevención con la importancia que merece, campañas publicitarias para la concienciación ciudadana y seminarios y encuentros. Y los organismos privados deben dedicar también sus esfuerzos a colaborar con los públicos en este campo, así como a promover iniciativas de carácter formativo o de otra índole, que garanticen la seguridad vial.

Es evidente que la educación vial de las personas que llevan un vehículo es fundamental para erradicar este daño de la sociedad actual. Y no es necesario –tal y como apunta CESVIMAP- que pongamos la mirada muy lejos de cada uno, porque la asunción de la responsabilidad individual en este asunto, como conductor, empresario, asalariado o miembro de una institución pública o privada, puede cambiar considerablemente el panorama actual.

En ese camino común, la RSC es por lo tanto una oportunidad más para conseguir una efectiva y progresiva reducción de los accidentes de tráfico en nuestra sociedad actual. Consecuentemente, la Administración debería apoyar y promover la implantación de planes de seguridad vial a través de las empresas, favoreciendo y reconociendo de alguna forma a todas aquellas compañías  que se impliquen, voluntaria y activamente, en la implantación de este nuevo tipo de estrategias viales.

Información: www.mtin.es, www.cea-online.es y www.cesvimap.com

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