Hablamos con… Víctor Saiz Pérez, analista del Observatorio de RSC

MADRID, 2 de Marzo de 2009.
entrevistamarzo2009

“Cada vez más empresas asumen la importancia de la RSC”
El Observatorio de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es una asociación integrada por quince organizaciones representativas de la sociedad civil, entre las que se encuentran ONG, sindicatos y organizaciones de consumidores. Es una red que fomenta la participación y cooperación entre organizaciones sociales que, desde diferentes puntos de vista, trabajan en Responsabilidad Social Corporativa.

Para conocer un poco más sobre la Responsabilidad Social Corporativa, sus características y su evolución, hemos entrevistado a uno de los expertos de esta asociación.

¿Cuál es la situación y grado de implantación de la RSC en España? ¿Y respecto a otros países de Europa?

Es difícil de saber, porque no existe un único estándar nacional o internacionalmente reconocido, y por ser muy complicado acceder a fuentes de información fiables. Desde este punto de vista, en el Observatorio hacemos un estudio anual en el que analizamos la calidad de la información de las empresas del Ibex-35 en materia de RSC, para lo cuál tomamos como referencia normas internacionalmente reconocidas aunque no vinculantes y desarrollamos el análisis en base a tres ejes de análisis: contenidos, sistemas de gestión y gobierno corporativo, mediante una herramienta con más de 500 indicadores. Si bien lo que medimos es la calidad de la información públicamente disponible de las empresas, es posible hacerse una idea de cuál es la situación de la RSC entre las empresas del Ibex 35. Los resultados de este estudio indican que la implantación de la RSC es anecdótica y que por lo tanto quedan amplios espacios de mejora, por lo menos en lo referido a la transparencia en aspectos relacionados con la RSC.
En España se ha creado a principios de este año el Consejo Estatal de RSC, que pretende guiar al gobierno en la toma de decisiones sobre RSC. Este foro está formado por representantes de la sociedad civil, sindicatos, empresas, gobierno  y expertos. El Observatorio RSC es miembro de dicho Consejo, que constituye una buena oportunidad para promover la implementación de la RSC en la empresa española. Sin embargo, existe el riesgo de una inadecuada distribución de la representación. Aún así, este hecho demuestra la importancia creciente del debate en torno a la RSC.

La situación a nivel internacional no es mucho mejor. En algunos países de Europa existe la obligación para las empresas cotizadas de reportar sobre algunos aspectos medioambientales y sociales, es el caso de países como Suecia e Inglaterra. Francia cuenta con una ley integral de reporte que es más amplia que las anteriores. En todo caso, no existe a nivel europeo una norma que estandarice el reporte sobre aspectos de RSC, si bien en el ultimo foro multistakeholder organizado por la Comisión Europea en febrero de este año, se ha puesto de manifiesto de manera generalizada que la transparencia es el primer paso que cabe dar en la implementación de la RSC de la empresa en Europa.

¿Qué se ha conseguido a través de la RSC hasta el momento?
Hasta el momento, la RSC ha sido utilizada por las empresas como una herramienta de marketing e imagen corporativa, de manera que poco se ha logrado. Sin embargo, la presión de la sociedad civil organizada a través de ONG y asociaciones de todo tipo, ha logrado sacar a la luz pública algunas incoherencias entre el discurso de RSC de las empresas y su actividad sobre el terreno, lo cual está sirviendo para que la opinión pública exija de manera creciente un seguimiento y una regulación mayor por parte de los estados sobre las empresas multinacionales. Esto es muy positivo, pero se echa en falta la participación de los medios de comunicación en este debate, ya que hasta el momento no se han implicado apenas, especialmente la televisión.

¿Hacia dónde se dirige la RSC?

Como comentaba con anterioridad, a nivel de las instituciones europeas existe una firme convicción en cuanto a la necesidad de promover la transparencia de las empresas a través de algún tipo de normativa estandarizada al respecto que incluya una definición precisa de los indicadores sobre los cuales la empresa debe reportar en términos medioambientales, sociales y de respeto a los derechos humanos.  Se trata de ir de lo general a lo concreto y de alejarse de la idea de voluntariedad que siempre ha limitad el desarrollo de la RSC.  En principio, una futura normativa no va a regular de manera directa la actividad de la empresa, pero si el reporte de sus actividades y si se consigue que la empresa tenga que rendir cuentas públicamente sobre aspectos de interés público, cabe esperar que la implementación de la RSC en la empresa se vaya materializando en hechos concretos. Este proceso tomará tiempo, pero el debate está ya en la Comisión Europea y la situación de crisis global que vivimos actualmente está favoreciendo el debate en torno a estas cuestiones. El siguiente paso sería extender esta iniciativa a nivel global, pero eso probablemente tomará más tiempo, ya que actualmente Europa está liderando el debate en torno a la RSC.

¿Existe alguna directriz u otros mecanismos que regule la RSC?

En la actualidad existen varias directrices o normas que pretenden regular la actividad de las empresas, pero todas ellas son de carácter voluntario y por lo tanto no vinculante. Como ejemplo cabe destacar las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, que incluyen la implementación de una oficina, llamada Punto Nacional De Contacto, a través de la cual se pueden canalizar reclamaciones contra la actividad de las empresas. Esta oficina, en el caso español se encuentra en el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y pretende hacer de arbitro entre empresa y afectados. Pero este arbitraje no incluye la posibilidad de sancionar a la empresa. Del mismo modo podemos mencionar las recomendaciones de Naciones Unidad para empresas multinacionales, sobre las que se habían puesto muchas expectativas, pero que finalmente no tienen capacidad coercitiva. Asimismo, el Global Reporting Initiative (GRI) es una asociación privada que ha elaborado una herramienta de reporte muy usada por empresas de todo el mundo. Prácticamente todas las empresas del Ibexs 35 la utilizan, pero se trata de una guía de voluntaria aplicación. Actualmente no existe ninguna norma generalmente aceptada con poder coercitivo a nivel global o regional que sirva para controlar la actividad de las empresas en términos de RSC.

¿Qué posición mantiene el sector empresarial en relación a la RSC?

En este caso la palabra clave es voluntariedad. En cualquier caso, como es lógico en un sector tan amplio, diverso y complejo, existe diversidad de opiniones en torno a este tema, pero cada vez más empresas asumen la importancia de la RSC y muestran un interés creciente por integrarla en sus sistemas de gestión. El elemento clave para las empresas es la voluntariedad. Los empresarios consideran que la RSC es un valor que beneficia la competitividad de las empresas y que por lo tanto no es necesaria una regulación, ya que las leyes del mercado incentivarán su implementación de manera natural y sin necesidad de crear leyes que la regulen. Desde nuestro punto de vista el mercado se ha mostrado ineficiente a la hora de generar un desarrollo real de la RSC, de manera que consideramos que el Estado debe asumir la responsabilidad que le corresponde y tomar las medidas que considere oportunas al respecto.

¿Qué debe hacer una empresa para ser RSC? ¿Tienen todas las empresas la misma responsabilidad?

Existe una gran diversidad dentro del sector empresarial. Por ejemplo, las Pyme tienen especificidades que  las diferencian mucho de las grandes empresas cotizadas. Las Pymes actúan en un ámbito geográfico local y tienen más relación con su entorno social. Son miembros activos de la comunidad y la relación con sus vecinos suele ser fluida. Por otro lado, al no cotizar en bolsa la competencia a la que tienen que enfrentarse no es tan agresiva como lo es para las grandes corporaciones cotizadas. Del mismo modo, la propiedad y la gestión suelen estar unidas, de manera que existe un mayor control y menos riesgo de corrupción. Del mismo modo, la capacidad de impactar negativamente sobre el entorno, tanto desde un punto de vista social como medioambiental que tiene una pequeña empresa, nunca será la mismas que la de una gran empresa que actúa en 40 países, algunos con situaciones de violencia o alto riesgo de corrupción o escasa capacidad de los gobiernos locales para controlar su territorio y hacer cumplir la ley. Otro factor importante es el sector de negocio al que pertenece la empresa. No tendrá el mismo impacto y por lo tanto, no tendrá que centrarse en los mismos aspectos una empresa extractiva que una de servicios o de telecomunicaciones. Así pues, cada empresa de acuerdo a su perfil y área de actividad debería diseñar sus propias políticas y sistemas de gestión con el fin de reducir los impactos específicos inherentes a su actividad. En todo caso, se trata de incorporar los criterios de RSC en la gestión y los procesos de toma de decisiones de la empresa al máximo nivel, no pensando en mejorar su imagen, sino con el fin de ser más eficiente en su relación con el medio ambiente y las colectividades que potencialmente pueden verse afectadas por su actividad.

¿Qué papel jugamos la sociedad civil frente a la RSC?

La sociedad civil organizada está jugando un importante papel en el sentido de cambiar políticas y prácticas empresariales. Sus campañas se están constituyendo en una nueva y emergente forma de regulación para multinacionales denominada “regulación civil”. Están determinando los estándares para el comportamiento de la empresa, a través del diálogo y la gestión, las empresas están incrementando sus preferencias a la hora de implementar dichos estándares. Tenemos múltiples ejemplos de cambios de estrategias empresariales consecuencia de las presiones ejercidas desde organizaciones de la sociedad civil ante determinadas actuaciones empresariales: Shell en Nigeria o NIKE en Indonesia, por citar casos internacionalmente conocidos. En el caso español podemos mencionar la retirada de la financiación por parte del Banco Santander a un proyecto hidroeléctrico en la amazonía brasileña, con irreversibles impactos medioambientales, gracias a la presión ejercida por Setem. Las ONG  han demostrado su capacidad de movilizar a los consumidores y junto con los movimientos sociales se han convertido  en interlocutores válidos y legítimos. Aún así, el trabajo de las ONG debe servir para poner de manifiesto la necesidad de una regulación, pero en ningún caso puede ser sustitutivo del papel regulador que el Estado debe ejercer.

¿Cómo valoraría la trayectoria de la RSC en los últimos años?

Es innegable que el debate sobre Responsabilidad Social Corporativa se ha ido  dinamizando en España. Se han creado varios espacios públicos de debate, grandes campañas de comunicación a favor de un desarrollo sostenible, han surgido organizaciones especializadas en RSC impulsadas desde diferentes agentes y cada vez hay un mayor número de artículos, líneas de investigación, programas de doctorado y publicaciones especializadas. Sin embargo, a día de hoy sigue sin existir una base comúnmente aceptada en torno a la RSC, ni se han generado herramientas de evaluación estandarizadas que permitan medir su grado de desarrollo y contribución a un desarrollo sostenible. Por otro lado, la tendencia negativa de determinados indicadores medioambientales y sociales permite visualizar la escasa flexibilidad  de nuestro actual modelo económico para paliar las fuertes presiones sobre el medio ambiente y las crecientes tensiones sociales. El tímido acercamiento desde el sector empresarial al concepto de RSC  se está demostrado insuficiente, o al menos evidencia la existencia de dos velocidades: la del debate abiertamente aceptado por la empresa, y  la de las acciones. Actualmente, son muchas las empresas que han optado por la autorregulación, a través de los denominados Códigos Éticos o de Conducta, para corregir los impactos negativos que generan en el desarrollo de su actividad. Pero este mecanismo es insuficiente y se muestra ineficiente. De manera que desde el Observatorio de RSC consideramos decisivo el papel del Estado como regulador.

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