Hablamos con… Dr. Francisco Alonso, Director de Investigación de Attitudes

MADRID, 2 de Febrero de 2009.
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“En España se ha producido un cambio en los hábitos de conducción”
La DGT acaba de dar a conocer los primeros resultados sobre la siniestralidad vial en nuestras carreteras durante el año 2008. Un amplio informe en el que hace balance del número de accidentes de tráfico a través de parámetros como el parque de vehículos, el censo de conductores, la siniestralidad por días y franjas horarias, las edades de los conductores, los tipos de vías y el uso de los diferentes accesorios de seguridad.

Para ayudarnos a interpretar todos esos datos, hemos querido conocer la opinión de un experto en la materia como es el Dr. Francisco Alonso, Director de Investigación de Attitudes.

En el 2008, el número de víctimas por accidentes de tráfico en España se ha reducido en un 20%, el mayor descenso de la historia ¿Cuáles cree Vd. que han sido las principales causas de tan importante descenso?

Se ha producido un cambio en los hábitos de conducción. Este hecho se demuestra con datos como los siguientes: al menos dos millones más de personas utilizan el cinturón, los positivos por alcoholemia se han reducido a la mitad y la velocidad media de circulación también ha disminuido.

Indudablemente, una de las razones de este cambio de comportamiento de los conductores ha sido la puesta en marcha del carné por puntos y la entrada en vigor del Nuevo Código Penal, que han incrementado el miedo a sufrir unas consecuencias negativas que pueden incluir cárcel junto con la pérdida de puntos o de la totalidad del permiso.
En este sentido, desde Attitudes modestamente nos sentimos muy orgullosos de haber contribuido a través de nuestros estudios sobre el ciclo legislativo-judicial a la reforma del Código Penal, tal y como se nos ha reconocido.

La accidentalidad en carretera descendió por quinto año consecutivo en el 2008, superando incluso las previsiones del Plan Estratégico elaborado por el gobierno en materia de seguridad vial para el período de 2005-2008. Y ello a pesar de que en ese período la cifra de vehículos ha aumentado un 20 por ciento y la de conductores un 15 por ciento ¿Cómo debemos interpretar esos datos?

El aumento del parque y de los conductores, efectivamente, son dos datos con los que debemos de ponderar el resultado de la accidentalidad. Si los tenemos en cuenta, podemos afirmar que la reducción de la accidentalidad desde un punto de vista relativo ha sido todavía mayor. Aunque también es cierto que hay otros factores como el efecto de la crisis que igualmente se dejan notar en el número de desplazamientos que se realizan.

Respecto a los vehículos, pese a que son más, también hay que considerar que son mejores tanto desde el punto de vista de la seguridad activa como de la seguridad pasiva. Consecuentemente, la presencia de dichos elementos de seguridad han contribuido tanto a evitar accidentes (seguridad activa) como a minimizar sus consecuencias (seguridad pasiva) de conductores, pasajeros e incluso peatones.

Este hecho se ha producido gracias a la renovación del parque automovilístico. Esperemos que, en este caso, la crisis no llegue a afectar a dicho proceso de renovación, que consideramos importante desde el punto de vista de la seguridad vial.

En los dos años y medio de funcionamiento del permiso por puntos, un millón y medio de conductores han perdido algún punto, 14.000 han perdido el permiso, y otros 15.300 han agotado ya su crédito de puntos y están pendientes de entregar su permiso. ¿Se puede afirmar que 2008 ha sido el año de la consolidación de este nuevo sistema?

Existen muchos motivos por los que podemos afirmar que el 2008 ha sido, efectivamente, el año de la consolidación del carné por puntos, aunque este año será también determinante para finalizar el ciclo de consolidación.

Una de las razones es el mero hecho del tiempo de aplicación del mismo. Siempre hemos comentado que la posibilidad de que una persona sea “pillada” es desproporcionalmente menor que la del número de infracciones que realiza. Consecuentemente, el que haya transcurrido un periodo de tiempo suficientemente amplio ha contribuido, sin lugar a dudas, a ir detectando a los conductores poli infractores que son, indudablemente, los más peligrosos.

Al margen de las principales causas de detracción de puntos (velocidad -42%-, teléfono móvil -12%, alcoholemia -10%- y cinturón de seguridad /casco -9%-) son curiosos algunos datos referentes al perfil de los conductores que han perdido puntos, como que el 81% de los puntos detraídos corresponde a hombres frente al 19% de las mujeres. Asimismo, el 6% de los conductores noveles con menos de dos años de antigüedad, también han visto disminuir su crédito de puntos y el 47% de los denunciados que han perdido puntos son menores de 35 años.

Otro aspecto que ha servido para dicha consolidación ha sido la puesta en marcha del “Centro Estatal de Tratamiento de Denuncias Automatizadas” en marzo de 2008, que ha permitido que desde entonces se hayan tramitado 1.220.000 expedientes de denuncia por excesos de velocidad. El tiempo medio de notificación de las denuncias ha pasado de 50 días en 2007 a 12 días en la actualidad.

En todo caso, para acabar el ciclo de consolidación habrá que esperar a la extensión de los cursos para recuperar puntos que se han ido desarrollando en este segundo momento de implantación del carné por puntos, y habrá que estar atentos a la eficacia que demuestren los mismos para modificar actitudes y comportamientos futuros.

No debemos olvidar que el carné por puntos, tal y como expusimos en nuestro estudio sobre Educación y Formación Vial, es una medida represora pero también es una medida educativa en muchos niveles.

En este sentido, desde Attitudes pensamos que el impacto del carné por puntos para reducir las cifras de accidentalidad, a medio y largo plazo puede ser menor, y que en tal momento se debería reforzar esta medida con la puesta en marcha de otras relacionadas como la obtención gradual del permiso o el carné condicional que funcionan en otros países, tal y como sugeríamos en el aludido estudio.
La gran novedad del año 2008 ha sido la  reforma del código penal para los excesos de alcohol y de velocidad y para la conducción sin permiso, que ha supuesto la detención de más de quince mil personas por conducir con una tasa de alcohol tipificada como delito; casi trescientas por conducir con graves excesos de velocidad y más de cinco mil por conducir sin haber obtenido nunca el permiso de conducir o licencia. ¿Era quizás esta reforma el elemento que faltaba para acabar de concienciar al conductor español?

En efecto, tal y como reflejamos en nuestro estudio sobre el conocimiento y valoración de la población española de la Justicia en el Tráfico, la percepción que tenía la población española respecto a los delitos de tráfico era de menor gravedad que la que atribuía a otro tipo de delitos.

Indudablemente, la Reforma del Código Penal ha supuesto un mensaje claro de que esta concepción es equivocada desde el punto de vista de las consecuencias de las conductas infractoras y por tanto ha facilitado ese cambio de conciencia que hacía falta.

Las estadísticas demuestran que, en general, los conductores  españoles usan cada vez más el cinturón de seguridad. Pero entre las víctimas del 2008, todavía el 22% de los fallecidos no lo llevaban puesto. ¿Cómo se puede explicar que todavía haya tantos conductores que no entiendan la importancia de este accesorio de seguridad?

Efectivamente, hemos observado un cambio en los hábitos de conducción que se ha plasmado, entre otras cosas, en un aumento del número de conductores que hace uso del cinturón de seguridad. A pesar de eso, existe un porcentaje significativo de fallecidos que no lo llevan.

Sin embargo, dicho porcentaje no responde al porcentaje total de conductores que no lo utilizan, que es menor. Lo que ocurre es que, aunque existen personas que todavía no lo crean, el cinturón es una medida de seguridad pasiva que contribuye a reducir las consecuencias del accidente sobre los ocupantes, y evitar en muchos casos la muerte. Consecuentemente, en las cifras de fallecidos están sobrerepresentados aquellos conductores que no lo llevan, precisamente por no llevarlo.

Y es que, en realidad, hablamos de una falta de correspondencia entre las creencias que tienen algunas personas y los datos objetivos que demuestran que la eficacia del cinturón para evitar accidentes es enorme.

En otro orden, en todas nuestras investigaciones hemos detectado que existe un grupo de conductores “resistentes” a los mensajes de seguridad. En el estudio sobre la conducta prosocial en el tráfico hablábamos precisamente de los conductores antisociales, aquellos que se caracterizan por llevar a cabo una gran variedad de conductas viales que incumplen la normativa reguladora del tráfico. Muchos de estos conductores realizan numerosas conductas de riesgo, y no llevar el cinturón es una de ellas. En última instancia existe un grupo de estos conductores que tienen un desprecio no solamente sobre la vida de los demás sino sobre la suya propia.

Los conductores de 25 a 34 años implicados en accidentes mortales han continuado siendo en 2008 los que presentaban una cifra más alta. ¿Por qué razón siempre es esa franja de edad la que presenta una mayor siniestralidad vial?

Es normal que este grupo represente mayor accidentalidad si atendemos a  la propia distribución de la población o del censo de conductores. En este sentido, este grupo representa el 17% de la población y el 25% del censo de conductores, según datos de la propia DGT.

Pero para mí, el caso de los jóvenes era si cabe más preocupante, ya que los individuos de 18 a 24 años representaban únicamente el 8% de la población y el 9% del censo de conductores y sin embargo el 15% de las víctimas en accidentes son de esta franja de edad. Es cierto que este grupo es de los que más ha descendido la accidentalidad y aunque no tenemos un conocimiento preciso, existen factores como la experiencia que están contribuyendo a ello.

Portugal y Francia superan a España en el porcentaje de reducción de víctimas de accidentes de tráfico durante el 2008. ¿Qué tipo de medidas han implementado esos países para que presenten mejores resultados que España?

En Portugal, además de una mejora sustancia de las vías, se han llevado a cabo intervenciones destinadas a concienciar a los conductores sobre el peligro de conductas como no respetar la distancia de seguridad, recordando de forma gráfica a los conductores la distancia adecuada con el vehículo precedente. Se tratan de unas marcas amarillas en la calzada, en forma de “signo mayor que” en el sentido de la marcha, y unas señales en color amarillo, igual que los signos. Si las marcas que ves en la calzada entre el coche que va por delante es sólo una, estás en zona de peligro. Si las marcas entre el coche precedente y el tuyo son más de una, estás dentro de la distancia de seguridad.

Por su parte, en Francia, se han instalado un gran número de radares nuevos y se están llevando a cabo intervenciones para evitar la conducción bajo la influencia del alcohol y reducir el número de motoristas accidentados.

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