Hablamos con… Joan Teixidó, Director General de Micropolix

MADRID, 2 de Enero de 2009.
entrevistaenero2009

“Nos gustaría convertirnos en un referente de ocio educativo”
Acaba de abrir sus puertas en España el primer centro de ocio educativo infantil creado en Europa. Su nombre es Micropolix y Attitudes participa en el mismo con las actividades de la Escuela y el Parque de Educación Vial de la ciudad.

Para conocer un poco más a fondo este innovador proyecto educativo y lúdico, hemos entrevistado a su Director General, Joan Teixió.


Micropolix es el primer centro de ocio educativo infantil de Europa. ¿De dónde surge esta innovadora idea?

De un grupo de adultos jugando a soñar. Y un día nos dimos cuenta de varias cosas, como que los niños han jugado siempre a emular a los mayores: maestros, policías, médicos, bomberos, papás y mamás, indios y vaqueros, a cocinas, a comprar y vender… Que el juego no es solo un derecho de todos los niños del mundo, es una obligación. Que no sólo los humanos, sino que todos los mamíferos usan el juego como una herramienta fundamental, para enseñar a sus hijos.

Entonces decidimos imaginar como sería una ciudad solo para ellos, nuestros hijos, los hombres y mujeres que mañana decidirán como debe ser el Mundo.
Así nos embarcamos en un sueño, casi convencidos de que se quedaría en eso, en un sueño. Afortunadamente, esta vez, nos equivocamos.

¿Qué cree Ud. que aporta Micropolix a la sociedad?
Aunque aún llevamos poco tiempo, lo que nos gustaría es convertirnos en un referente de ocio educativo. Ser un concepto que vaya más allá de una ciudad, un parque, una marca o una empresa.

Un concepto en el que quepan todas aquellas iniciativas que persigan la felicidad de niños y niñas, sin olvidar jamás que para que eso sea posible no basta con saber vivir, hay que saber convivir. Y eso, tan aparentemente obvio, no está ocurriendo en muchísimas áreas de nuestra sociedad.

¿Qué objetivos educativos persigue Micropolix?
Tan humildes como ambiciosos. Micropolix se presenta como una propuesta de ocio educativo nueva, diferente y de calidad, donde nuestro principal objetivo es que niños y niñas aprendan jugando.

Los dos grandes objetivos educativos por los que trabaja Micropolix son: ser una ciudad para todos y todas, ofreciendo una propuesta de ocio educativo al alcance del mayor número de niños y niñas posible y contribuir al desarrollo intelectual, social, físico y emocional de los niños y niñas.

La ciudad pretende fortalecer, a través de sus actividades, la adquisición y el desarrollo de habilidades culturales básicas, poniendo especial interés en potenciar la autonomía e iniciativa personal de niños y niñas, como por ejemplo: potenciar el conocimiento y valoración de las normas de convivencia, en las actividades, y en toda la ciudad; fomentar la participación activa como ciudadanas y ciudadanos; valorar y respetar el medio; fomentar actitudes viales responsables y fomentar hábitos de cuidado y salud corporal.

Todo ello a través de actividades y juegos divertidos: desde tener que orientarse en la ciudad con un plano, conducir por la red vial, planificar un menú saludable o actuar en una obra de teatro, hasta investigar los hábitos que hacen que nos sintamos bien físicamente, seguir pistas a través de los libros o incluso apagar un fuego virtual como miembro del cuerpo de bomberos de Micropolix.

Queremos que sean ellos y ellas los que decidan, que autogestionen su ciudad y su vida durante unas horas. En Micropolix no son niños y niñas, son ciudadanos. Con todos sus derechos y por supuesto todas sus obligaciones como tales.

¿Qué valores pretenden transmitir a los niños?
Hemos intentado sintetizarlos en cinco: creatividad, igualdad, respeto, diversión y responsabilidad.

En realidad lo que queremos es potenciar e incluso “recuperar”  esos valores que creemos son parte de nuestro ADN, que no solo nos hacen animales racionales, sino también especialmente emocionales, pero que cada vez más, da la sensación que la sociedad olvida.

¿Qué aporta Attitudes a Micropolix?
Muchísimo y desde hace mucho tiempo. La filosofía, el planteamiento, la historia, la esencia de Attitudes ha sido un referente, un caso que hemos seguido tan de cerca, que no podemos negar que su influencia nos ha marcado. Una de nuestras ilusiones –tenemos muchas- es haber sido capaces de aprender todo lo que Attitudes nos ha enseñado.

Desde nuestra primera toma de contacto, nos dimos cuenta que Attitudes no podía ser un solo un patrocinador, sino un colaborador tan cercano, que a veces nuestro discurso puede parecer el mismo. No lo parece, lo es. Solo que Attitudes lo hizo suyo mucho antes que Micropolix.

Attitudes, el programa de Responsabilidad Social Corporativa de Audi, participa en Micropolix con la actividad de la Autoescuela y el Circuito. ¿Cuál es la respuesta de los niños hacia estas actividades? ¿Y la de los profesores y los padres?

Sin lugar a dudas son de las actividades favoritas, tanto de los niños y niñas como de los padres y profesores.

Personalmente, considero que es de lo que mejor resume lo que pretendemos. Aúnan perfectamente los objetivos de Micropolix en cuanto a diversión y educación, y se trata de actividades que están relacionadas con muchas otras de la ciudad.

Cuando nuestros “ciudadanos” ven el circuito y sus coches, su adrenalina se desata, pero entienden que para poder conducir, primero deben ir a la autoescuela, pasar su prueba teórica y luego el examen práctico en un simulador, ir al Ayuntamiento a conseguir su carnet, tras pasar en el hospital su reconocimiento médico, el alquiler de coches y el seguro… y por fin el circuito, en el que deben poner en práctica sus buenos hábitos como conductores.

Todo ese proceso, en el que los niños y niñas disfrutan enormemente, refleja lo que queremos que sea Micropolix. No un parque de atracciones al uso. Un lugar donde las actividades interactúan entre ellas, y los ciudadanos juegan y aprenden. Ese era el objetivo sobre el papel y ese es el resultado en la realidad. Todo un éxito.

¿La educación es la clave para solucionar algunos de los problemas sociales del futuro?
Sin ninguna duda. No solo algunos. La solución a la mayoría de los problemas sociales pasa inevitablemente por la educación.

Y para mí la educación va mucho más allá, infinitamente más allá, de formar  académicamente. Sé que es una opinión tan subjetiva como cualquier otra, pero en la era de la tecnología y la información, para mí  que un niño no sepa de memoria los reyes godos o  que Carlo Magno falleció el año 814 –un click en Google- no es grave. Que no sepa que todos los hombres y mujeres son iguales o no entienda conceptos –valores- como la solidaridad, el respeto por el medio ambiente, que no siempre es más rico quién más dinero tiene o que la suerte no es que te toque la lotería, sino tener un proyecto que te haga soñar, algo por lo que luchar y alguien a quién querer, eso si me parece grave.

Y todo eso es cosa nuestra, no suya. Su futuro y el de todos, está en nuestras manos y la única arma aceptable para que nos entiendan es la educación.

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