6ª edición – La conducta en el tráfico ¿pro-social o anti-social?

MADRID, 24 de Octubre de 2007.

Cabecera-jornada6

Escogió la conducta prosocial versus la conducta antisocial como objeto de estudio y debate en la 6ª edición de nuestras Jornadas de Reflexión. Dicha elección estuvo motivada, como en años anteriores, por algunas de las principales conclusiones de la última edición, centradas en las emociones en la conducción.

En este sentido, hubo un gran consenso entre los expertos que participaron en la 5ª edición, sobre la principal conclusión de los estudios realizados por Attitudes: Las emociones son muy importantes desde el punto de vista de la conducción y consecuentemente de la seguridad vial..

Además se constató que, de entre todas las variables estudiadas, la inteligencia emocional es sin duda una de las más relevantes y definitorias del grado de seguridad vial. Dentro de lo que implica la inteligencia emocional destaca la capacidad para conectar con las emociones de los demás, es decir, la empatía. Por otro lado, se volvió a concluir la necesidad de que se puede y se debe educar también en el ámbito de lo vial desde una perspectiva general ( a lo largo de las diferentes etapas y entornos vitales) e integral (dando importancia al papel social). Concretamente, se constató que las emociones no pueden ser reprimidas pero si que se pueden reconducir, no solamente de forma individual sino especialmente de forma colectiva.

Asimismo, también se destacó la importancia de los medios de comunicación para contribuir a ser conscientes de la necesidad de que nuestras emociones se adecuen al objetivo convivencial que supone una conducción respetuosa y segura para todos, dado que no conducimos solos. Es decir, a entender la conducción como actividad compartida y responsable.

Y todas estas conclusiones cobraban mayor importancia si atendíamos a las actitudes y comportamientos negativos declarados en nuestro estudio de opinión por una parte de la población, que si bien son minoritarios, si consideramos el conjunto de la población española de conductores, son especialmente relevantes desde un punto de vista numérico (y de las consecuencias que para todos tienen sus conductas).
Este grupo de sujetos de máximo riesgo no son “nuevos invitados”, al contrario, aparecen de forma constante en todos nuestros estudi os. Así, además de encontrarnos con personas con un nivel de inteligencia emocional bajo, nos encontramos con un grupo de la población que es especialmente agresiva en la conducción, que no cumple las normas, etc. Estamos convencidos de que este grupo se presenta como poco permeable a los mensajes de seguridad y en ocasiones reforzado por un entorno social permisivo a sus conductas.
Consecuentemente, tal y como mencionábamos al principio, este año se pretendía trabajar el continuo que representa la conducta prosocial y la conducta antisocial.
El término “conducta prosocial” se refiere a las acciones voluntarias que tienen la intención de ayudar o beneficiar a otro individuo o grupo de individuos. En concreto, hemos investigado cuestiones tales como: ¿Qué tipo de conductas son prosociales o antisociales? ¿Cuáles son las raíces en las mismas? ¿Cuál es el peso de los distintos determinantes? ¿Son las personas prosociales en general prosociales en el tráfico? ¿Y los antisociales? ¿Es socialmente reforzada la prosocialidad en el ámbito del tráfico? ¿Cómo podemos potenciar las conductas prosociales entre nuestros conductores? ¿Cómo podemos intervenir sobre los conductores antisociales?
Muchas preguntas a las que buscamos respuestas siempre en pos de un objetivo: mejorar la seguridad vial y consecuentemente la calidad de vida de nuestra sociedad.

Deja tu comentario